Un caso raro en la historia de la diplomacia se da en el
Perú, el embajador de Venezuela Carlos Scul, en entrevista aseguró que el
presidente Maduro envía criminales al Perú, comentario que hace pensar que este
mediocre diplomático no representa a su país, ni al gobierno de la Republica
Bolivariana de Venezuela.
En otro párrafo de la entrevista pide que el gobierno
peruano se encargue de juzgar a los delincuentes venezolanos y estos no sean
extraditados a su país. Como es de público conocimiento las cárceles peruanas están
totalmente asinadas, por lo tanto las posibilidades de juzgar y darle carcelería
a estas personas implica gastos al estado peruano que no podemos asumir y menos
deberíamos contar con embajadores que no representan al gobierno de su país.